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El puñal entra en el corazón (Lorca)

El puñal
Entra en el corazón,
Como la reja del arado
En el yermo.
No.
No me lo claves.
No.
El puñal,
Como un rayo de sol,
Incendia las terribles
Hondonadas.
No.
No me lo claves.
No.

Herta Müller, Nobel de Literatura 2009

La escritora rumano-alemana Herta Müller es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2009, en reconocimiento a una obra que es "concentración de la poesía y la franqueza" y que "describe el paisaje de los desposeídos" , según la Academia Sueca.
La escritora, que vive en Berlín desde 1987, nació en Nytzkydorf (Rumania) en 1953, en el seno de una familia de la minoría alemana en ese país -a la que pertenecieron otros escritores emblemáticos alemanes como Paul Celan u Oskar Pastior- y desde muy pronto trató de tender puentes entre las dos culturas a las que pertenecía.
Herta Müller estudió filología germánica y filología rumana simultáneamente, tratando de profundizar los conocimientos de las dos literaturas a las que sentía que pertenecía.
Entró en conflicto con la Rumania del dictador Nicolai Ceaucescu, donde perdió su primer trabajo, como traductora en una fábrica de máquinas, por negarse a colaborar con la Securitate, el servicio secreto de la Rumania comunista.
Su primer libro, Niederungen (En tierras bajas, Siruela) , tardó cuatro años en la editorial antes de que finalmente pudiese publicarse, en 1982, con recortes impuestos por la censura rumana.
Se trata de la primera vez desde 2003 que el Nobel de Literatura recae en una autora en lengua alemana, tras el recibido por la austriaca Elfriede Jelinek, ese año, mientras que el último alemán que lo ganó fue Günter Grass, en 1999. Nota de EFE

Mi soledad (Perales, 1981)

Si pudieras volver, mi soledad,
podrías ver de nuevo anochecer
y conversar.
Y apoyada en mi hombro
hasta dormir
contarte mis secretos y despertar
mecidos por el viento, mi soledad.
Si pudieras volver, mi soledad
verías que mi alma no cambió.
Vendí por otros sueños, mi libertad.
dejé cortar mis alas, mi soledad.

Esa casa de ayer, mi soledad,
ha vivido contigo, siempre,
ha soñado contigo, siempre.
Nunca te olvidaré, mi soledad
si te acuerdas un día, vuelve.
sabes bien que te espero, siempre.

Si pudieras volver podrías ver
que a veces brilla el sol en mi jardín
y las palomas vuelan en libertad
y a veces cae la lluvia en el cristal.

Esa casa de ayer, mi soledad
ha vivido contigo, siempre,
ha soñado contigo, siempre.
Nunca te olvidaré, mi soledad
si te acuerdas un día, vuelve.
Sabes bien que te espero, siempre.

Myrna Guerrero: "Volví a mi vocación primera"

Texto y foto: Yaniris López
© Ventana/Listín Diario
Sábado 22 de agosto, 2009

Santo Domingo.- Para los más jóvenes, la muestra ha resultado una grata sorpresa. Myrna Guerrero, una de las más reconocidas historiadoras y críticas de arte del país, presenta su séptima individual.
No lo hacía en el país desde 1995, y desde 1988 en Santo Domingo. Por eso, y pese a tomar parte en algunas colectivas, muchos pensaban que toda su vida giraba en torno a la investigación artística, la crítica, la enseñanza y la gestión cultural.
Recuperar esa faceta de la que nunca se ha desprendido, compartir con el público sus creaciones más recientes y sentir que con su arte ayuda a crear conciencia sobre los males sociales que afectan al país, motivó a Myrna a retomar la producción artística.
El regreso lo hizo con “Tramas”, una muestra de 16 pinturas y tres instalaciones, abierta hasta el 4 de septiembre en la Quinta Dominica (Zona Colonial) y donde la artista exhibe su lado más social, crítico y personal. Todo junto.

Huellas y tramas
Su última producción, para deleite de quienes la conocen, tiene un poco que ver con sus inicios. Egresada de la primera promoción de la escuela de Artes de APEC (entonces Escuela del Instituto de Estudios Superiores), Guerrero logró una beca del gobierno francés para hacer una especialización en pintura en Francia, en la escuela de arte Luminy, en Marsella, y allí aprovechó para hacer una licenciatura en Historia del Arte, una carrera que aún no se impartía en el país. Eso ocurrió entre 1973 y 1977. Al regresar se dedicó a la enseñanza, en el área de historia del arte, y a la producción artística.

Su muestra inicial, en 1981, llamada “Digitales”, recogía impresiones sobre papel de sus propias huellas digitales, a las que agregaba fragmentos que, pese a formar una obra abstracta, muchos asociaban con un contenido erótico, insinuaciones que, más adelante, en 1983, marcarían su segunda individual: Erótica.
Llegaron más. Y también llegaron otros compromisos que la alejaron de la producción, como dirigir el suplemento cultural del periódico El Caribe en 1996, dedicarse de lleno a la crítica de arte y a la investigación y la gestión cultural, y a formar parte del equipo que daría vida a los primeros años del Centro León, en Santiago.
Para finales del 2004, dice Myrna, “tomé la decisión drástica de dejar esos trabajos para volver a Santo Domingo y retomar mi producción artística”. Para muchos, fue una sorpresa, admite, una locura. “Dejar un trabajo seguro y bien pagado para retomar una producción que no hacía desde 10 años era como un salto al vacío. Y así fue, vine a principios del 2005 y logré un espacio para instalar un taller”.

Cambios
“Me dije que no podía seguir haciendo lo mismo -diez años es una generación-; la sociedad ha cambiado, Myrna ha cambiado. Y no tenía prisa.
Seguí trabajando y lo hice a partir de mí. No voy a buscar fuera, dije, vamos a iniciar esta nueva producción dentro de mí, voy a buscar mis propios sentimientos, mi propia identidad”, dice Guerrero.
La identidad, para ella, es el soporte de todo, es la estructura.
“Entonces comencé a hacer unos ensayos que eran simplemente líneas entrecruzadas, como si fueran estructuras, y pictóricas. Un buen día, me dije: pero son tramas, lo que estoy haciendo son tramas”. Y decidió basar en ese concepto la individual. Las veía por todas partes. A las tramas soporte y estructura, que aluden a su interior, se unieron las tramas en forma de ataduras que emergen del exterior. Surgieron las tramas externas y con ellas llegaron las series: Serie de la Memoria para delatar sus más recónditas aspiraciones; la Serie Ecológica para alertar sobre el daño al medio ambiente con obras como “Se nos muere el Ozama” y “Elegía a Los Haitises”; la Serie de la Violencia, con sus tramas del poder y del consumo que dejan entrever un marcado contenido de género, y tres instalaciones que recogen toda la temática.
Usó de nuevo sus huellas -aquí vuelve a lo digital-, su cuerpo, la soga y otros elementos extrapictóricos y con la ayuda del acrílico, el óleo en barra, las incisiones y el collage logró crear matices parecidos y distintos a la vez, en los que cada historia se explica por sí sola.

Tejidos
La recuperación de memorias, dice Myrna, fue también fundamental en esta muestra.
“Con el tejido en el centro de las tramas busco recuperar la memoria de la tradición de la cestería tradicional dominicana, labor realizada principalmente por manos de mujer, así como también de antiguos porta vasos que acostumbrábamos hacer antaño.
Si duelen, si al ver la muestra el espectador nota que los temas “son fuertes y tal vez crudos”, Myrna dice que no fue intencional.
“Es lo que está pasando, yo no estoy inventando nada. Recojo lo que está pasando y lo llevo al lienzo. Estos son los cambios que se han operado dentro de mí en estos años.
Mi obra anterior había sido muy interna, pero en estos 10 años me he involucrado más con el exterior, me he hecho más sensible a lo que nos ocurre, a lo que nos toca”.
En ese cambio tiene mucho que ver su trabajo como voluntaria del programa “Servir”, de los frailes jesuitas, el taller de creatividad que imparte a profesoras que laboran en guarderías de algunos barrios marginados de la ciudad, las clases de teología que toma desde hace un tiempo y su criterio sobre el gran poder transformador de las artes.
“El arte es un instrumento formidable para mejorar la calidad de vida, porque desarrolla la sensibilidad, pero al mismo tiempo el arte es un instrumento que puede ayudar a pensar y a concienciar”, considera Myrna.
Al respecto, Danilo de los Santos, curador de la muestra, señala en el catálogo de la exposición: “La de esta artista mujer no es una protesta demagógica sino contrariamente, un desahogo de atención verdadero y valedero”.

INSTALACIÓN Y ACTIVIDADES
Durante los días de exposición de “Tramas”, Myrna recolectó agua de lluvia y la conservó en tubos con etiquetas que registraban la fecha en que fue recolectada. La idea, escribe la artista, es que los visitantes tomen un tubo y lo conserven en un lugar visible para “tomar conciencia de que si continuamos destruyendo nuestros bosques llegará un día en que no lloverá más y el agua de este tubo de ensayo será el recuerdo de nuestro accionar…”.

Orlando Muñoz: "Nos debe tantas promesas este mundo"


EN “SANTO DOMINGO, AÑO CERO Y EN CURSO…”, SU SEGUNDO POEMARIO, EL JOVEN AUTOR Y PROFESOR DESCRIBE LAS MISERIAS DEL PAÍS Y PROPONE INVENTAR OTRA NACIÓN

Texto y foto: © Yaniris López
La Generación/LD

¿Puede la poesía ser desgarradora y exquisita a la vez? ¿Cruel y esperanzadora al mismo tiempo? ¿Es posible desnudar con palabras el lado más oscuro de una ciudad, de una república, que según la historia debió gozar de mejor suerte, y hacerlo con gracia, ritmo y formas perfectos? El joven autor dominicano Orlando Muñoz lo ha conseguido en “Santo Domingo, año cero y en curso…” (Ángeles de Fierro, 2009), su segundo libro de poesía.
En 20 poemas en los que caben todas las sensaciones, todas las formas expresivas (incluidos versos de ensueño, gritos y maldiciones), Muñoz pasa de la rabia infinita que le provoca observar el estado “cero permanente” en que está sumida Santo Domingo a proponer una nueva nación que saque de la inercia a los dominicanos y los obligue a plantarse, a abrazarse, a jugarse la esperanza. LISTÍN DIARIO conversó con él.

- Pintas un Santo Domingo espantoso que agoniza en sus miserias. Incluso te atreves a echarle en cara a la ciudad muchas situaciones. ¿Qué te provocó tanto pique que decidiste convertir en arte temas cotidianos que distan mucho de inspirar poesía?
En verdad me parece que, en este caso, la realidad supera al arte. A mi entender, apenas he representado una muestra de las desmesuras a que se expone la condición humana en nuestra isla y en nuestra ciudad. De hecho, una simple lectura de la prensa dominicana un día cualquiera resulta ser, con frecuencia, una experiencia más desgarradora para el espíritu que lo que sugieren mis versos. El caso es que nada hay que deba ser ajeno a la poesía, que procede de la vida y vuelve a ella, inexorablemente. Predomina lo espantoso, es verdad, pero le opongo la esperanza, la justicia, el amor…

“He aquí la tierra reiteradamente violentada. He aquí la república en su año cero permanente”. ¿Qué es estar en un año cero permanente?
Es estar a punto de ser algo y no lograrlo. Pero el cero es ambiguo: expresa al mismo tiempo vaciedad, nulidad, insignificancia y, curiosamente, representa también el punto de origen en una escala. La nada y la posibilidad de alguna cosa, sin que una se imponga a la otra… pero el tiempo pasa y no definimos ningún rumbo.

- Recurres a otros poemas, a otros poetas, a personajes de la historia dominicana como si les pidieras redención…
Sí, se trata de un diálogo con nuestro ser en el tiempo. Con los hombres y las mujeres que han cuestionado y tratado de definir nuestra identidad; con nuestros patriotas y nuestros poetas, cuyos ideales han sido traicionados de mil maneras desde 1844 hasta la fecha. Reivindicar esos ideales es el primer paso necesario hacia la redención posible de nuestra sociedad, decepcionada hasta la saciedad por la avaricia y la corrupción.

- En ocasiones explotas junto con las letras. Es un poco impactante, porque una no puede evitar ir subiendo el tono contigo, agitarse, atormentarse y luego maldecir y explotar contigo, hasta que llega la calma. ¿Estamos asistiendo a una nueva poesía, a una poesía con movimiento, dura, más realista, menos idílica? ¿O es la misma de siempre con letras nuevas?
Así nos sentimos a veces, como materia repugnante, como el insecto kafkiano, en una sociedad que te cierra con frecuencia tantas puertas. No estoy seguro de que se trate de una nueva poesía, digamos que es mi manera personal de leer y escribir el mundo que nos rodea y nos provoca. Y como el mundo que habitamos dejó de ser idílico hace siglos, la auténtica poesía también. Nada parece escapar a tu rabia: ni los políticos, ni los golpes de barriga, ni los golpes de vagina, ni los “diarios que aturden a la gente y luego engrosan enormes vertederos”.
Podríamos decir que todos ellos contribuyen de cierta manera a desdibujar el mundo que habitamos. Expresan sus miserias, su desequilibrio, el grado cero de lo social: lo antisocial por excelencia. Pero si te fijas bien, no todo es negativo; hay atisbos de otro tipo de realidad en mi libro: “Un sí biológico y fraterno se impone / la voluntad del niño / contra la muerte…”.
De hecho, el amor, en tanto experiencia creadora fundamental, es el fantasma que se busca, se cuela y se propone desde el principio y hasta el final del libro…

- ¿Desahogo personal? ¿Una llamada de alerta? ¿Para quién escribes?
Escribo para mí y escribo para los demás. Puesto que la escritura es acto social, desde el cual uno mismo dialoga con el otro, con el prójimo y con el extraño. Con esa otredad tan diversa que trasciende tiempo y espacio. En fin, a través de mis poemas dialogo con los hombres y las mujeres que me precedieron, que me rodean y que me sucederán.
Ellos dijeron su palabra, la dicen y la dirán; y al entrar en relación dialéctica con ellos, yo digo la mía. Y la digo por necesidad, por urgencia, por amistad con la vida, por combatir el silencio, que suele ser amigo de la muerte…

- Dices: “Nos debe tantas promesas este mundo”. ¿Cuáles? ¿Qué tipo de promesas? ¿Esperas verlas cumplidas algún día?
En el ejercicio de la política y la religión, por sólo mencionar dos de las actividades de mayor incidencia en la vida de las personas, se nos ha prometido tantas cosas: paraísos, progreso, amor, justicia, pan, techo, libertad, armonía, trabajo, respeto, paz, democracia, verdad… y sin embargo, se ha mentido tanto, se ha manipulado y estafado tanto, que pareciera que todo esto es imposible, que no es más que pura utopía, algo sin lugar en la realidad.
Pero procurarlas da sentido a la existencia. Lo que esperamos es que podamos vivir en un mundo más equilibrado, más equitativo, con menos incoherencias entre las palabras y los hechos. Yo no sé si un día podremos ver cumplidas todas las promesas, pero creo que tenemos derecho a procurar hacer realidad nuestros ideales de justicia y a exigir que no nos mientan tan descaradamente como lo hacen día a día…

POETA, ENSAYISTA Y PROFESOR
Orlando Muñoz nació en Laguna Salada, provincia Valverde. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y posee una maestría en Gerencia Educativa por la Universidad Iberoamericana. Es profesor de Lengua Española en el Colegio Jaime Molina Mota y en la UASD.

Ha publicado dos libros de poemas: “Entre pétalo y espina” (2007) y “Santo Domingo, año cero y en curso…” (2009) y un libro de enseñanza de la lengua, así como poemas y ensayos en once números de la revista del Círculo Literario El Aleph y en tres publicaciones del Taller Literario César Vallejo. Actualmente tiene en proceso de edición otro libro de poemas y a punto de terminar otro libro de carácter académico.

Aunque hasta el momento se ha decidido por la poesía, la canción, la didáctica y el ensayo, “para el futuro, si las musas me acompañan, también podría dar a conocer teatro y narrativa”, dice Orlando. Lee sus poemas en la red visitado su bitácora peregrinario.blogspot.com.

Poema Impaciente (Emilio Ballagas, Cuba)

¿Y si llegaras tarde,
cuando mi boca tenga
sabor seco a cenizas,
a tierras amargadas?

¿Y si llegaras cuando
la tierra removida y oscura (ciega, muerta)
llueva sobre mis ojos,
y desterrado de la luz del mundo
te busque en la luz mía,
en la luz interior que yo creyera
tener fluyendo en mí?
(Cuando tal vez descubra
que nunca tuve luz
y marche a tientas dentro de mí mismo,
como un ciego que tropieza a cada paso
con recuerdos que hieren como cardos.)

¿Y si llagaras cuando ya el hastío
ata y venda las manos;
cuando no pueda abrir los brazos
y cerrarlos después como las valvas
de una concha amorosa que defiende
su misterio, su carne, su secreto;
cuando no pueda oír abrirse
la rosa de tu beso ni tocarla
(tacto mío marchito entre la tierra yerta)
ni sentir que me nace otro perfume
que le responda al tuyo,
ni enseñar a tus rosas
el color de tus rosas?

¿Y si llegaras tarde,
y encontraras (tan solo)
las cenizas heladas de la espera?


Sabor eterno (1939)

Tremenda lección (ja,ja,ja!)

Un hombre estaba sentado en el avión al lado de una tierna niña. miró a la niñita y le dijo:
- Charlemos... he oído decir que los vuelos parecen menos largos si uno conversa con la persona que tiene al lado.
La pequeña, que acababa de abrir un libro para ponerse a leer, lo cerró lentamente y dijo con voz suave:
- ¿Sobre qué le gustaría conversar?
- Pues no sé... ¿Qué tal física nuclear? -le dice él en tono burlón y le mostró una gran sonrisa.
- Bueno, ese parece ser un tema interesante -dice la niña-, pero antes déjeme hacerle una pregunta... Un caballo, una vaca y un borrego comen lo mismo: hierba; ¿pero por qué cree usted que el excremento del borrego es como bolitas pequeñas, el de la vaca es una plasta y el del caballo parece una pelota de pasto seco? ¿Por qué cree usted que sucede eso?
El hombre, visiblemente sorprendido por la inteligencia de la niña, lo pensó un momento y le dijo :
- Hummm.... no tengo ni idea.
La delicada y dulce niña contestó:
-¿De verdad se siente calificado para hablar de física nuclear, cuando no sabe ni de mierda?

Freddie Cabral, el regreso del Rey del Metal

Fue el primero en presentar una exposición de esculturas de metal en República Dominicana, en el año 1977

Texto y fotos: ©Yaniris López

Santo Domingo.- Tras 15 años de ausencia de las galerías criollas, Freddie Cabral regresó de Estados Unidos con muchos propósitos, uno de ellos mostrar al público trabajos inéditos de su vasta colección.
La Sala de Arte Ramón Oviedo acogió 16 de esas obras, relieves y esculturas, trabajadas en los año 80 y 90, en una exposición que trajo de vuelta al rey del metal, un mote que se ganó en los años 70 por su increíble talento para trabajar el bronce, el hierro, el acero inoxidable y el aluminio, metales que combinados con barro, madera, pintura y otros materiales, dan vida a figuras de un estilo inconfundible, único. Su intención es hacer varias exposiciones antes de que finalice el año. La próxima será en la universidad APEC, donde estudió artes luego de ser “descubierto” por un compañero de estudios que al ver sus dibujos exclamó: “¡Pero eres un artista!”
¿Cuánto ha llovido desde entonces? Mucho. El pequeño que creció en el taller de un vecino confeccionando juguetes con lo que cayera en sus manos, el chico que aprendió junto a su hermano Leíno a trabajar los metales y que se fue a estudiar a París y luego a vivir a Estados Unidos, ha crecido tanto que su nombre se ha paseado con éxito por muchos países y sus obras engalanan museos, parques y colecciones privadas.
Además de escultor se hizo pintor, diseñador y arquitecto. En la Sala Ramón Oviedo, un amigo de infancia le recordó que hacían muñequitos de barro y los ponían en medio de la calle para que los carros los pisaran y, según afirmara la crítico de arte Myrna Guerrero, Freddie fue el primer artista dominicano en realizar una exposición de esculturas de metal, en 1977.

Su obra
Freddie dice que su obra está inspirada en la reproducción, en el infinito, en la continuación del todo.
“Todo viene de las entrañas, si no de las entrañas de la tierra es de la mujer, de las entrañas del universo, todo es intimista”, explica.
Lo que poca gente conoce es el extraño episodio personal vivido por Freddie que lo motivó a trabajar el tema. Fue en París, el 14 de marzo de 1981, día de su cumpleaños, mientras compraba en compañía de un amigo los materiales para festejar la fecha.
“Una niña se me acercó diciéndome ‘¡hola, papi!’”, en francés. Yo no tenía hijos. Era trigueñita, me extrañé y cuando estábamos conversando llegó al rato una señora blanca y se la llevó, arrastrándola. Eso me devastó. Yo estoy buscando la perfección en el arte y me di cuenta que la perfección es un hijo. Entonces comencé a reflexionar sobre cómo viene la gente al mundo y me fui a lo más profundo, a la parte más íntima, a la autogénesis, que es el acoplamiento del hombre y la mujer hasta el parto.
Cuando llega el individuo no me interesa, sólo la autogénesis”. Así comenzó su temática. En ese proceso de búsqueda, una amiga le enseñó a “mirar” a través de un microscopio y otro amigo por un telescopio y Freddie dio con las dos vertientes que le han dado forma a sus últimos trabajos: la reproducción y el universo, un concepto fácil de interpretar cuando se contempla un cuadro donde los espermatozoides buscan afanosamente el centro de un óvulo hecho con un colador de metal, en un fondo repleto de estrellas y planetas de tornillos, alfileres y otros materiales de desecho.
De cualquier apertura de la escultura o del relieve brota la luz. ¿Qué busca con agregar ese elemento a casi todas sus obras?
“Que la luz natural pueda retozar, reflejarse o posarse en la epidermis de mis esculturas y relieves, y que la artificial brote o palpite en su interior, generando vida y color transformando los ambientes”, expresa Freddie.
Aunque el resultado es, muchas veces, alucinante, al principio le costó muchas horas de sueño, porque Freddie las trabajaba durante el día, esperaba las noches para ver el resultado y luego quedaba extasiado contemplando las luces y sus efectos.

Museo
La Casa de Escultura es un proyecto tipo museo que Freddie espera se convierta en un referente cultural que sirva para incentivar las artes. Actualmente está ubicado en un local en Villa Consuelo y en su interior Freddy no sólo muestra sus obras, sino las de otros artistas que trabajan diferentes elementos.
Fotos: ©Yalo

Este tipo es genial...

Unas preguntas que le han hecho a Andrés Neuman (Premio Alfaguara de Novela 2009) cuyas respuestas ponen a cualquiera a pensar...

¿Cómo dirías que es tu proceso de escritura?
Escribo con absoluta fluidez y corrijo tortuosamente. Para mí escribir es algo hedonista: es lo más sexual que conozco; por eso no corrijo mientras escribo. El libro lo escribo del tirón, después las correcciones pueden llevarme mucho tiempo. Cuando uno corrige, se pone especulativo, mide cada palabra... Y en mitad del chorro, ponerse especulativo me parece peligroso. Más que un buen escritor aspiro a ser un buen corrector de lo que escribo mal. Es más: creo que soy bueno corrigiendo, y por eso nadie se da cuenta de lo malo que soy escribiendo.

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Te aburre la discursividad...
Sí, me impacienta, salvo que se trate de una escritura extremadamente inteligente, como la de Kafka, que es más o menos coloquial, o la de Borges, que proponía un concepto realmente original del tiempo y del espacio. En general, la mayoría de los autores discursivos me parecen redundantes, pretenciosos.

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La oración «Esta mañana, muy temprano, he conocido a mi futuro hijo» sirve de arranque para el cuento La convocatoria y esta otra, «La portezuela se abrió con un crujido de nuez partida», para iniciar Destino. Son dos ejemplos de cómo empiezas tus cuentos. ¿Qué representa para ti la primera oración de tus textos?
Pienso que en la primera frase tiene que haber algo de magia. Soy partidario de que suene lo más natural y suave posible, pero que a la vez tenga un gran poder de sugerencia. Tiene que parecer estilísticamente discreta, pero resultar impactante sensorial o moralmente. Así se puede agarrar al lector por las solapas. Ojo, que esto no es un mandato literario, sino mi deseo como el lector infantil que todavía soy: creo que en la primera página hay una expectación mágica que en la 80 quizá no... Por eso me decepciono con esos narradores que se dicen «maduros», «clásicos», «de tradición flaubertiana», etcétera, que escriben primeros párrafos mediocres, notariales, y que parecen anunciar «no, si a partir de la página 85 es cuando se pone interesante», y que sin embargo desaprovechan la primera oportunidad que les da el libro para ofrecerle una frase sugerente al lector. Basta recordar que Ana Karenina o Don Quijote empiezan de manera fulgurante, por ejemplo.

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Lo difícil es terminar el primero, ¿no?
Desde la perspectiva pública o desde el estatus profesional, un cuarto o un quinto libro implican una visión distinta del escritor; sin embargo, en la intimidad de la escritura, no hay diferencia: la desorientación y la incertidumbre son las mismas. Es más: siento que tengo una docena de primeros libros. Empezar un libro es un privilegio que me permite aprender todo de nuevo.

¿En serio?
Sí, es que un libro es también producto de nuestras limitaciones y defectos. Por eso hay que abandonarlo, quemarlo o publicarlo; esto te renueva la libertad, eso te abre a una nueva gama de limitaciones y defectos con los que jugar... Y hay que saber vivir con ello: cuando empiezas otro libro, vuelves a quedar atrapado en un sistema de defectos y limitaciones. Uno escribe con sus defectos, y eso es una virtud. Nadie sabe hacer todo. Un escritor prueba registros, y evita o rodea los que sabe que ha intentado y no le sale bien. No entiendo a esas personas que primero quieren estudiar a 5 mil autores, aprender con 30 maestros y después, sólo después, escribir la primera línea. Eso sólo demora el momento del aprendizaje, que es mientras uno escribe. Y eso no se comprueba leyendo 5 mil libros, sino escribiendo. Porque ¿qué vas a corregir si no has escrito?».


Por Rubén A. Arribas
revistateina@yahoo.es
Revista Teína No.18
Junio 2008

No sé, no sé… (J. L. Perales, 1981)

Tengo la dicha de soñar despierto cada vez que quiero.
Tengo de pequeñas cosas los bolsillos llenos.
Y lucho cada día por llegar a ser un poco más.

Y a veces me pregunto si en verdad valdrá la pena
dejar la vida entera en un papel, no sé, no sé.
Y a veces me pregunto si en verdad valdrá la pena
dejar la vida entera en un papel, no sé, no sé.

Tengo la dicha de poder cantar todo lo que siento
aunque a veces hay verdades que se quedan dentro.
Y cada primavera que se va, me muero un poco más.

Y a veces me pregunto si en verdad valdrá la pena
dejar la vida entera en un papel, no sé, no sé.
Y a veces me pregunto si en verdad valdrá la pena
dejar la vida entera en un papel, no sé, no sé.

Tengo la dicha de sentirme niño a pesar del tiempo
aunque me divierta menos escuchar un cuento.
Y siento que la vida cada vez, me pide un poco más.

Y a veces me pregunto si en verdad valdrá la pena
dejar la vida entera en un papel, no sé, no sé.
Y a veces me pregunto si en verdad valdrá la pena
dejar la vida entera en un papel, no sé, no sé.

El rol de los museos y el turismo cultural (1)

CÓMO VENDERLOS COMO UNA MERCANCÍA SIN QUE PIERDAN LA MÍSTICA CULTURAL

Entrevista con el arqueólogo español Manuel Ramos Lizana

Por Yaniris López
Foto: Leo Santiago
Publicado en Ventana, Listín Diario, el sábad0 23 de mayo del 2009

Santo Domingo.- Visitas, muchas visitas. Y también buenos ingresos y empleos. Los museos quieren quitarse la etiqueta de espacios aburridos y cansones que les persigue y buscan posicionarse como los verdaderos protagonistas del turismo cultural, procurando en el intento generar ingresos que les permitan autogestionarse y ser vistos como sectores productivos de la economía local.
Para el arqueólogo Manuel Ramos Lizana, conservador del Museo de Málaga (España), aunque los museos siempre han formado parte de las ofertas turísticas y su vinculación con el turismo ha existido desde tiempos remotos, nunca como ahora suelen ser tan visitados y nunca como ahora se había confiado tanto en sus posibilidades económicas.
Sin embargo, también tiene claro que el auge de los museos surgió como una alternativa al turismo de masa y que el interés que suscitan no es general. De hecho, si los directivos de un museo logran que una persona lo visite tres a cuatro veces al año por placer y que, además, participe regularmente de su programación, se darán más que satisfechos.
“Realmente el interés en los muesos no es general, es más bien el de una persona de mediana edad, clase media o alta que considera que la tendencia del museo es interesante”, explica Ramos Lozana. Muchos críticos se preguntan si el auge de esta tendencia es buena o mala, si está bien explotar o sobreexplotar los bienes culturales de un país sólo para complacer a un público extranjero que busca una alternativa al turismo popular (sol y playas). Pero también es cierto que las autoridades culturales de un país desearían ver los museos, no importa el tipo, repleto de visitantes.
¿Cómo lograr, entonces, que estos espacios se conviertan en agentes de desarrollo turístico sin perder la mística, sin llegar a arrabilizarse y a prostituirse por dinero?
Ramos Lozana, autor del libro “El turismo cultural: los museos y su planificación” (Trea, 2007), no pretende juzgar esta tendencia. En sus análisis y propuestas, basados en una experiencia de más de 20 años, describe situaciones reales sobre los museos y plantea estrategias que ayudarán a que sus programas sean exitosos.
Este objetivo lo trajo de visita a República Dominicana esta semana invitado por el Consejo Internacional de Museos en República Dominicana (ICOM-DO) y el Centro Cultural de España, como parte de las actividades realizadas en el país con motivo de celebrarse el pasado 18 de mayo el Día Internacional de los Museos.

Complacer a todos
“El turismo de masa proporciona experiencias bastante banales, entonces puede ocurrir que estemos ofreciendo una imagen de nosotros mismos que no se corresponde con la realidad, hasta tal punto que acabemos abandonando lo que realmente es nuestra identidad y abrazando una imagen imprecisa”, dijo Ramos Lozana durante una visita a LISTIN DIARIO.
¿Cómo complacer a uno y a otro, es decir, tanto al turista como a los locales, estos últimos celosos de lo que consideran su patrimonio cultural?
Sabemos que el turista quiere confort, seguridad, pero tampoco hay que considerar que el turista es necio, o que no distingue lo auténtico y lo que tiene calidad de lo que no lo tiene, cuando quizá incluso desde el punto de vista mercantil lo más interesante es profundizar en la identidad propia, en lo que diferencia a un mercado de otro cualquiera. Si le ofrecemos al turista algo que lo mismo puede estar en España que en Malasia no le estamos ofreciendo un producto de calidad”, considera Ramos Lozana.
En ese sentido, al arqueólogo oriundo de Granada le sorprende ver que en la zona de Gazcue se estén sustituyendo inmuebles antiguos (casas) de calidad por inmuebles nuevos de poca calidad, o que el eje peatonal de la Ciudad Colonial, la calle El Conde, esté repleta de franquicias de multinacionales extranjeras.
“Eso uno lo puede encontrar en cualquier parte y por supuesto fuera del casco histórico. Lo que satisface al turista es visualizar algo propiamente dominicano”, dice. Y hay más. “Tampoco es indicado que frente a la mismísima catedral, un monumento extraordinario del siglo XVI, haya un Hard Rock Café. Tampoco tengo nada en contra de Hard Rock Café, pero una de las dificultades para construir productos turísticos culturales de calidad es la planificación, claro, porque para intervenir toda una realidad como la que estoy describiendo hay que armonizar el planeamiento urbanístico, el eje turístico contra el eje territorial, y resulta bastante complejo”.
Esa complejidad implica coordinar programas interadministrativos entre todos los sectores que estratégicamente están vinculados al producto cultural en cuestión y venderlo siguiendo una orientación mercantil.
Se trata, admite, de buscar estrategias que ayuden a comercializar la cultura y, en ese caso, cualquier manual de marketing es de extraordinaria utilidad.
“Hay que hacer una segmentación de mercado y hacer marketing estratégico, analizar la competencia, qué tiene República Dominicana que no tiene Cuba o que no tenga Jamaica, sus competidores inmediatos porque tienen, digamos, una oferta similar”, explica.
Una vez diseñado un producto que puede incluir monumentos, museos, parques naturales o paquetes combinados, sugiere crear una estrategia que sirva para colocar esos productos en el mercado y publicitarlos.
“Hay que tener estrategias mercantiles claras. También hay que ser un poco oportunista en esta coyuntura, sabiendo que si el turismo cultural puede regenerar renta y empleo también puede ser una fuente de ingreso con que conservar su patrimonioÖ”, explica. ¿Cómo lograrlo?

Síndrome stendhal
La fatiga que produce visitar los museos se conoce como Síndrome de Stendhal. Según Ramos Lizana, se debe a que requiere cierta concentración mental y un mínimo de actitudes físicas para hacerlo. “Sí, en realidad son fatigosos, sobre todo cuando el museo intenta introducir información y comunicación con el público”, dice.
“Es general, es circunstancial a los museos. Desde luego, hay museos que son aburridísimos y museos que son entretenidísimos. Hacerlos interesantes se consigue con los estudios de comunicación: qué le interesa al público, cómo vamos a llegar al público y la forma como intentaremos llegar, de manera que en el museo puedan autoadministrarse la información disponible e implicar al visitante...”
El mayor reto que enfrentan los museos actualmente, entiende, es justamente avanzar en las tendencias de estos tiempos, en que se vive una cultural globalizada en la que el aspecto mercantil de los museos es cada vez más explotado”.

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PD: Manuel Ramos Lizana es arqueólogo licenciado en Geografía e Historia. Desde 1988 se dedica a la investigación, conservacidon y planificación de museos. Es miembro de la Comisión Académica del Máster de Museología de la universidad de Granada.

Dan prórroga para entregar obras XXV Bienal de Artes Visuales


Yaniris López
Listín Diario

El comité organizador de la 25 Bienal Nacional de Artes Visuales 2009 decidió extender hasta el viernes 13 de julio a las 6:00 de la tarde la fecha de entrega de las obras que participarán en el mayor evento de exhibición y concurso de las artes plásticas del país.
Con una dotación al mayor premio de medio millón de pesos, pueden participar en el certamen artistas plásticos dominicanos residentes en el país o en el extranjero que cumplan con dos de los seis requisitos exigidos por el comité organizador en las categorías de pintura, escultura, instalaciones, cerámica, dibujo, obra gráfica, fotografía, video y/o multimedia, acciones plásticas, visuales, sonoras y performáticas.

También pueden participar artistas extranjeros residentes en República Dominicana por un mínimo de cinco años.

La información la ofreció a LISTÍN DIARO la directora del Museo de Arte Moderno (MAM), María Elena Ditrén, quien recordó a los participantes que las obras, inéditas, deberán ser entregadas en la sede del MAM con su respectiva ficha técnica.

Según las reglas del concurso, “al momento de la entrega, cada artista deberá proporcionar un CD conteniendo un resumen de su currículo actualizado en formato Word. Cada artista tendrá derecho a participar simultáneamente en cualquiera de las categorías establecidas y podrá concurrir con tres (3) obras en total”.

La inauguración de la 25 Bienal Nacional de Artes Visuales 2009, dedicada al maestro Ramón Oviedo, será el domingo 16 de agosto a las 7:00 de la noche en el MAM.

La exposición de las obras seleccionadas por el jurado estará abierta al público hasta el 15 de noviembre.

Más información en el teléfono 809.685.2153.

Helen

Por Grisbel Medina R.
Columna Sonajero/LD

La sonrisa era una de las prendas de Helen. Esos dientes afuera y ese brillo en la mirada la acompañaban siempre, en el barrio, en el despacho mas lujoso, en el lugar mas piripipau. No alcanzó a cumplir los “ta” ni llegó a probar el morito calentado de las doce. Ella fue la primera muerta por intolerancia y machismo que enterramos el 1 de enero 2009.

Helen era periodista, directora de relaciones públicas de la Secretaría de Interior y Policía. Junior Domínguez, un exnovio, lo repetía “o mia, o de nadie”. Y, prefirió desprenderle la vida en su casa, en Los Tres Brazos, en la habitación donde Helen tecleaba su PC. El agresor, preventivo en La Victoria, dijo que el disparo (uno en la frente de Helen) se le ¿zafó? Excusa difícil de tragar.

Trabajadora comunitaria, proactiva, entusiasta, alegre, esa era la muchacha de 28 años que andaba de barrio en barrio desarmando con ideas y alegría las garras de la violencia, esa que paradójicamente la cegó. Militante comprometida de programas sociales, Helen era segura de si, ubicaba siempre el ángulo positivo a la vida y jamás permitió que el virus de la superioridad hiciera borrascosa su mirada.

Helen, también era madre. Junior Domínguez, quien la mató, la conocía bien, vivía casi frente a su casa, de hecho, crecieron juntos, eran del mismo barrio. Por su culpa, Glory de 9 años y con graves problemas de discapacidad y Yadil de tres, no tienen a su mamá. Y qué decir de su madre, Altagracia Pujols, quien cede poco a poco ante el peso de este gran dolor.

Hay pruebas de que el país niega nuestros derechos. Pero tenemos fuerza para seguir. Ojo y firmes en el juicio por el asesinato de Helen Pujols, a iniciar el 3 de junio en el Quinto Juzgado de Santo Domingo Este. Y que no se entierre el pedido, hecho por la familia, al titular de Interior y Policía, Franklin Almeyda, para que retire el co-acusado capitán de la PN Fausto E. Encarnación, hermano del agresor y dueño del arma con que le arrebataron la vida a Helen. Han pasado cinco meses y el caballero no ha dicho esta boca es mia. Y eso que Helen era una empleada de su confianza. La vida de una mujer, ¿no vale nada?

Mario Benedetti (Uruguay)

Porque ella dice que no, que no me quiere. Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena consciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor (…).

De “Gracias por el fuego”.

Juan Bosch (República Dominicana)

“Si mi vida llegara a ser tan importante que se justificara
algún día escribir sobre ella, habría que empezar
diciendo: “Nació en la Vega, República Dominicana. El
30 de junio de 1909, y volvió a nacer en San Juan de
Puerto Rico a principios de 1938, cuando la lectura de
los originales de Eugenio María de Hostos le permitió
conocer qué fuerzas mueven el alma de un hombre
consagrado al servicio de los demás”.

Despedida (Argénida Romero *)


No apresures la huida,
quédate,
sólo hasta el instante de las auroras.
Después vete.
Fingiré las luces del amanecer,
robaré flores al viento,
planearé el atardecer sin prisas.
Después moriré.

* La escritora dominicana nacida en Venezuela, Argénida Romero, puso en circulación esta mañana en la librería Thesaurus su primer poemario: Mudanzas.
Exitos, Argi, tu sensibilidad y buena pluma traspasarán fronteras, y tus palabras llenarán de olores el tacto inconfundible del papel. Foto: Reynaldo Brito

(...)

"El hombre que siempre sonríe es peligroso. O es un hipócrita o está loco". (Lord Mondavarius, cibernauta)

Andrés Neuman, premio Alfaguara 2009

El escritor Andrés Neuman ha sido galardonado con el Premio Alfaguara de Novela 2009, dotado con 175,000 dólares (unos 133.306 €) y una escultura de Martín Chirino, por la obra El viajero del siglo, presentada bajo el seudónimo Von Stadler. El jurado, presidido por Luis Goytisolo y compuesto por Ana Clavel, Carlos Franz, Julio Ortega, Gonzalo Suárez y Juan González, ha destacado «la ambición literaria y la calidad de una novela que recupera el aliento de la narrativa del siglo XIX, escrita con una visión actual y espléndidamente ambientada en la Alemania post-napoleónica». El fallo de la XII Edición del Premio Alfaguara se ha celebrado en el Salón de Actos del Grupo Santillana en Madrid.

Un total de 546 manuscritos inéditos, escritos en castellano, han concurrido a esta XII edición del Premio Alfaguara. De ellos, 178 proceden de España, seguida de México (96) y Argentina (95). Como en ediciones anteriores, el fallo del Premio ha sido retransmitido en directo a través de las páginas web de: www.alfaguara.com, www.alfaguara.santillana.es, www.elpais.com, www.cadenaser.com y www.prisa.com.

Andrés Neuman nació en 1977 en Buenos Aires. Es español y vive en Granada desde los 14 años. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, donde ha sido profesor de literatura hispanoamericana. Actualmente es columnista en el suplemento cultural del diario Abc, en el diario Ideal de Granada y en Sur de Málaga. Mediante una votación convocada por el Hay Festival, fue elegido entre los más destacados jóvenes autores nacidos en Latinoamérica, siendo incluido en la selección Bogotá-39. A los 22 años publicó su primera novela, Bariloche (Anagrama, 1999, reeditada en bolsillo en 2008), que fue Finalista del Premio Herralde y elegida entre las diez mejores del año por El Cultural del diario El Mundo. Sus siguientes novelas fueron La vida en las ventanas (Espasa-Calpe, 2002, Finalista del Premio Primavera) y Una vez Argentina (Anagrama, 2003).

El viajero del siglo es un ambicioso experimento. Propone volver a mirar el siglo xix con la perspectiva del xxi. Buscando una posada para pasar la noche, Hans detiene su coche de caballos en Wandernburgo, una ciudad entre Sajonia y Prusia. Se queda un día más y, al siguiente en la Plaza del Mercado, se fija en un anciano que toca el organillo. Emocionado por la música, se acerca a dejarle una propina y a conversar con él. Pronto entablan amistad y la estancia de Hans se alarga indefinidamente. En una recepción de personalidades y familias importantes, conoce a unos apasionados contertulios y, sobre todo, a Sophie, la hija de uno de ellos. Aunque la joven está comprometida, surge el amor al que amenaza un enmascarado asesino que ronda la ciudad.

PD: Nota de Alfaguara

Lo que dijo Lissette Rojas

Por Vianco Martínez

El pasado miércoles, a las siete y cuarenta y cinco de la noche, Lissette Rojas, recibió el premio de cuentos de Radio Santa María, en La Vega. El día que lo recibió estaba radiante como un astro. Y así, radiante, dijo:

"Para mí la escritura es un ejercicio de desahogo espiritual y es otra forma de hacer buenas acciones por los demás; me gustan los personajes de a pie, los don nadie. Siento que hay un millón de historias perdiéndose a la orilla del camino y alguien tiene que contarlas, buscarlas debajo de las piedras, a la orilla de los ríos, donde quiera que se metan. Hay que rescatar el oficio de contador de historias.

Pongámosle atención a lo nos acaba de decir Lissette para que la historia de la gente común cuente a la hora de contar la historia.

Con su premio Lissette le ha regalado al periodismo un día de fiesta nacional, y hoy es un buen día para decirle que la queremos mucho y que sus amigos, sus colegas y sus compañeros consideramos que ella misma, al igual que muchos de sus compañeros y compañeras, es un premio al periodismo.

Divagaciones... (Orlando Muñoz, dominicano)

—Mejor sería que nos fuéramos a dormir.
—Durmamos.
—¿Podría uno decidir con lo que quiere soñar?
—Hay gente que puede.
—Soñaré.
—Pero si no tienes fe, si te duermes con la boca abierta, podría ser una pesadilla.

Continuar...